
No se trata de la miseria material, la indigencia, la enfermedad, la pobreza, el dolor o la desgracia sino de la miseria interior que devasta nuestro ser, dañando nuestro ánimo, nuestras capacidades, las decisiones y acciones que emprendemos.
Cada uno de nosotros sufre un estado de miseria interior cuando se siente limitado, dolido, estancado, ignorado, incapaz, perdido, esclavo de algún concepto o creencias rígidos y anticuados.
Ese estado afecta nuestras relaciones personales y profesionales, nuestro ánimo y acciones en el trabajo o en la vida personal.
Es urgente tomar conciencia de aquel estado para dejar esa mirada pérdida de mendigo por la de un niño ilusionado con una visión del mundo y de si mismo todo poderoso, juguetón y positivo.
La miseria es un estado pasajero si esta localizado. Por esto os propongo hoy ir en busca de vuestra miseria para transformarla en riqueza reciclada.
Si la miseria se nutre de dolor, negatividad, escasez y cadenas esclavizantes,
la excelencia se nutre de confianza, de juegos, libertad y positivismo.
Que hacer cuando uno toca esa miseria que le hace sentir MISERABLE, sin fuerza y sin salida?
"La miseria no se crea ni se destruye, sólo se transforma"
Este es nuestro desafió de hoy, ver nuestra miseria para transformarla en un estado que nos genere abundancia, fuerza, excelencia y felicidad;
No pases delante de esa miseria sin prestarle atención, sonríele, y llévala a tu mundo de excelencia donde el juego es el todo poderoso.
Una vez localizada, la miseria se convierte en un hecho que se transforma en la motivación principal de nuestra acción igual que haríamos para erradicar la miseria de un lugar lejano del mundo.
Para acabar con la miseria, antes que acabe contigo, recorre tu mundo interno y abre los ojos para buscar los lugares donde te sientes miserable.
Una vez encontrado ponte en el papel del niño juguetón, abierto, sonriente que convierte todas las situaciones en juego cambiándolas cuando no le conviene, incorporando un poder cuando lo necesita, inventando soluciones sin ponerse límites, creando su mundo ideal de abundancia y excelencia. Viviendo con una mirada libre, perfecta, positiva y infinitamente poderosa.
Bienvenido en tu mundo de excelencia.
Karina Barki Arellano

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